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 La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }

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Ariadne
Sacerdotisa de Isthar
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Fecha de inscripción : 05/01/2011
Localización : En el Templo de Isthar

MensajeTema: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Miér Feb 02, 2011 6:59 pm

El sol ya se estaba ocultando tras las montañas del reino de Nínive, cuando Ariadne la joven sacerdotisa del templo de Isthar, aquel situado en lo mas alto de Nínive, cuyo cielo pronto comenzaría a adornarse por las estrellas que se vislumbran en el espacio abierto, se encontraba pensativa en uno de los balcones. La noche anterior se había presentado el mismo sueño que tenía recurrentemente hace mas de dos años, sin siquiera poder entender lo que la diosa Isthar intentaba decirle, es mas, no tenía ni la mas mínima idea de lo equivocada que podría estar. La joven cuya procedencia venia de la misma realeza no era una sacerdotisa cualquiera, es mas, solía ser la que mas problemas daba, y no era que no quisiera ser lo que en ese momento ella creía era su destino. Sin duda, y inexpicablemente -para sus hermanos- ella había terminado por aceptar lo que su padre había elegido para ella hace mas de 10 años. Mas aquello no hizo que la muchachita fuera alguien dócil, no para nada, al contrario, aquello le plantó carácter, tanto así que aunque para aquella princesa estaba permitido el seguir con aquel lugar en el castillo, había optado por alejarse de ellos, si, dejar las cosas banales que a Isthar no le servían.

El templo estaba en completo silencio, por lo que decidió finalmente salir del lugar, algo bueno de ser lo que era, es que en su mayoria todo el pueblo Niniveano las respetaba, cosa que agradecía, porque como sacerdotisa solían no hacerle caso, al contrario que como princesa. Aunque su padre se empeñaba en que siempre saliera del Reino con escolta, y en ocasiones incluso en el mismo reino, aquello le fastidiaba. Caminó hacia el establo del templo donde se encontraba su fiel corcel blanco, Balio, uno de los dos caballos que su padre le hubiera regalado cuando por fin logro volverse una mas de las servidoras de la diosa Isthar y sin proponerselo cabalgo camino a su antiguo hogar, el palacio real. Entre en el castillo aminorando la marcha, llevaba una capa amplia sobre ella, blanca y con decoraciones en un fino azul, la capucha de esta caía sobre sus hombros, lo que permitía que la castaña cabellera se moviera con el viento -Buenas noches- Saludo con un gesto de cabeza a los guardias de palacio que al ver de quien se trataba la dejaron entrar sin problema, para que luego dejara su corcel en el establo, junto a Janto, el caballo negro, hermano de Balio, que nadie había sido capaz de montar aún, y estaba segura que para eso, faltaba mucho tiempo mas, se abrió paso por el lugar para ir hacia las cocinas, las cocineras del lugar, siempre tenían algo bueno para comer, y casi siempre le guardaban algo, como si en el templo no me dieran lo suficiente.

Pero un ruido a su espalda le sorprendió, por lo que sigilosamente se giró comenzando a caminar en busca de aquello que había causado tal ruido, mas lo que vio a continuación solo permitió que una sonrisa se alojara en los labios de la muchacha cuando descubrio a una de sus hermanas, Aura, practicando tiro con arco, en un rincón alejado del jardín trasero, observandola por algunos minutos, debía reconocer que en ocasiones envidiaba tal temple que demostraba y con cuanta energía intentaba volverse una guerrera, pero que papá no le permitía. -¿Practicando a escondidas, Princesa?- Enfatizo la ultima palabra, porque desde que era una mas de las sacerdotisas era su forma de mostrarles respeto, y también decirle -de alguna forma- que ella ya no se consideraba, una de ellas.

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Aura
Princesa Guerrera de Nínive
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Fecha de inscripción : 30/01/2011
Localización : Ninive

MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Miér Feb 02, 2011 7:05 pm

El sol dejaba apenas una simple estera de luz que poco a poco se apagaba en el horizonte mientras comenzaba a ocultarse tras las montañas de Ninive, dejando casi en la penumbra que antecede a los noches estrelladas, el jardín trasero del castillo, en el cuál en uno de los extremos más alejados de la vista de los demás habitantes del castillo, se encontraba una de las hijas de Argestes. Aura, la princesa del medio, preparaba las cosas para practicar tiro al blanco, usando a su favor la protección y el secreto que le otorgaba la oscuridad de la noche, para pasar inadvertida por su padre, quien aún se niega a estas practicas de la muchacha.

Aura tomo el arco con la mano izquierda, encarándola hacia el objetivo, viendo el blanco con el ojo derecho y cogiendo la flecha y la cuerda con la mano derecha. Puso su cuerpo de forma perpendicular a su objetivo y a la linea del tiro, y sus dos pies se ubicaron en linea con sus hombros, para luego dar un paso con la izquierda, separandola así de su otra pierna para darse equilibrio, inclino el arco hacia el suelo para poner la flecha, tomo la cuerda con uno de sus dedos sobre la parte posterior de la flecha y otros dos bajo esta. Desplazo el arco a la altura de la comisura de sus labios, fijo su vista en la diana, y soltó la flecha, la cual cayó con perfección sobre su blanco.

Aura dejo que una sonrisa se escapara entre sus labios, se había criado entre caballo y Chamrosh, queriendo ser guerrera en lugar de princesa, lo único que buscaba era acción, poder dejar fluir sus impulsos a su antojo, y con ello ayudar al reino a ganar la guerra, ella tiene claro que no siente mayor placer que luchando por lo que quiere, no pretende ser reina, no, ella desea ser General, una voz bastante familiar interrumpió sus pensamientos.

Volteó a ver de quien se trataba, y no pudo más que alegrarse al ver a Ariadne, su hermana, quien ahora era una sacerdotisa.- Así es, Ariadne- dije a modo de saludo mientras me acercaba a ella para saludarle, y verle la cara. No le gustaba que la llamase princesa, porque cuando lo hacia denotaba cierta distancia, evidenciando que ya no era completamente una más de nosotras. Le dedique una sonrisa, cuando hube llegado definitivamente a su lado aún con el arco entre mis manos.
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Reivan
Príncipe Nínive
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Localización : Nínive

MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Miér Feb 02, 2011 7:31 pm

Cuatro días vagando por el mundo por fuera de Nínive me habia dado un aspecto deprorable, sin caballo, el cual habia perecido bajo el volcán, con la cara rasgada y cansado, la noche habia caído,habia salido de Lagash al amanecer y me había pasado todo el día regresando y robando, algo poco digno de un príncipe ¿no? aunque tampoco es que me agradara demasiado serlo, mis pies rogaban agua fría, mi cuerpo una cama y yo quería correr o robar un caballo, necesitaba un caballo y estaba cabreado con todos los Kish existentes, sobretodo en una.

Me dirigí a Palacio, aunque antes necesitaba ir a los establos, me arrepentía de ese viaje en parte, no sabia que me depararía luego, mis pasos sonaban por donde andaba, era curioso, mi mente, la tierra viajaba más alla de lo que yo lograba andar y me decia cuanta gente podría haber, entonces en la penumbra de la noche, noté sobre las piedras y la arena de Nínive, dos personas, me dirigí hacia donde podían estar, fuí corriendo y allí las vi, no pude evitar sonreir, eran mis dos hermanas, a Ariadne no la veía casi, Aura más, quitando cuando se iba a cazar, no me agradaba ese deporte, todos persiguiendo a los animales como locos, aunque me gustaba la comida que cazaban, demasiado contradictorio, aunque dudaba que me hiciese vegetariano.

Me acerqué a ellas, como quien no quiere la cosa, olvidé el hecho de ir a los establos, Bast habia muerto, se me hacia raro, muy extraño, pero la misma situacion que me llevó a ello me hacia sentir culpable, aunque podría aguantar evitando contar esa parte, ademas, dudaba que a alguien le interesase el estado de mi caballo, vale, olvida el viaje, me decia a mi mismo, repitiendomelo, mis pasos se acercaron a ellas.

-¿Hay reunión?-dije mirandolas

Los tres estabamos reunidos, solo faltaba Ninlil y parecería una de esas reuniones de hermanos "felices" inexistentes en esta epoca, pero tambien se podia vivir de la Utopía,¿no?, no dije mucho más y me apoyé sobre uno de los arboles cercanos como si nada hubiese pasado, aunque ni mis ropajes, ni mi rostro decian lo mismo, necesitaba una ducha, una muy buena ducha para quitar todo lo que habia recogido en estos días.

Pensandolo bien, si se preocuparian por la situacion de mi caballo, eramos vegetarianos, en teoria, seguia pensando que mejor no sacar el tema o desviarlo si salia en la conversacion.


Última edición por Reivan el Vie Feb 04, 2011 5:20 pm, editado 1 vez
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Ninlil
Reina Nínive
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Edad : 29
Localización : Nínive

MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Jue Feb 03, 2011 3:22 am

".. cuán caro pagaré ahora mi presuntuoso orgullo! Una sola palabra ha bastado para anonadarme.
Imposible me será igualarte; si he tenido fuerza para atraerte en cambio me ha faltado la de poder conservarte. ¡En aquel dicho instante me sentía a la vez tan pequeño y tan grande!...
¿Por qué con tanta violencia me hundiste de nuevo en la incertidumbre de la humanidad? ¿Quién podrá instruirme ahora? ¿Cómo saber lo que debo evitar? ¿Debo ceder al impulso que siento, cuando nuestras acciones, como nuestros sufrimientos, acaban por parar el curso de la vida?"

Ninil suspiró y cerró la tapa del libro dejando un dedo dentro, señalando la página por la que estaba leyendo. Dejó volar su imaginación... seguramente la persona que hablaba de esa manera se sentia desamparada, ¿qué se ha de sentir alcanzar algo y luego quedarte sólo, sin esa persona que te ha alzado a lo alto y con la que pensabas que siempre viviras en un mundo de colores?

La jóven se levantó, metió una pluma larga y azul en el libro y lo dejó encima del diván. Se miró en un espejo pequeño, de bronce: tenía ojeras, señal de no haber dormido en toda la noche, el caso es que dos familias se habian enfrentado porque una acusaba a la otra de haberles robado una gallina, y no hacia falta decir que, obviamente, la otra lo negaba todo. Pues se habían ido a quejar a Ninlil, tanto alboroto habian armado. Finalmente, después de tanta discusión sin sentido, Ninlil había salido de palacio y había entrado con la gallina en un brazo.

- Esta gallina, robada o no, seguirá con el dueño presente - la otra familia se levantó por entero, mirando con cara de indignación a Ninlil - pero - les hizo callar con un gesto - los huevos que ponga seran para los hijos de la familia supuestamente robada.

Y ahí se acabó el problema. Las peleas normalmente empezaban por culpa de los padres, pero un niño siempre era ternura, nadie de Nínive diria algo contra un niño.

Ninlil decidió descansar y pasear un poco por los alrededores, cual fue su sorpresa al encontrarse con todos los hermanos juntos. En ese momento dejó todo porte real y se lanzó a saludarlos, hacia tanto toempo que no veía a Ariadne y a Reivan....

- ¡Aura! No me has avisado - exclamó feliz. Era a ella ala que más veia, además de ser la que mas se parecia fisicamente.


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Ariadne
Sacerdotisa de Isthar
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Localización : En el Templo de Isthar

MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Vie Feb 04, 2011 5:39 pm

-Nunca cambiaras ¿verdad?- pregunté mas de forma retórica que esperando una respuesta de parte suya, porque esperaba que no, que nunca cambiara, que nunca dejará de intentar las cosas que queria y dejara de luchar por ello, era algo que admiraba en mis demás hermanos, que no se dejasen doblegar, ante nada, no como habia permitido yo, muy, muy, en el fondo que hicieran conmigo. Suspiré y me incorporé, pues me había recargado en un árbol cercano y me acerque hasta ella -¿Sabe usted princesa que estas no son horas para que este fuera de palacio?- exclame intentando parecer seria, sobre todo por el hecho de que era mucho peor que yo, la sacerdotisa de la familia me encontrara fuera del templo, lo que claramente volvía bastante irónicas mis palabras, sonreí de vuelta a la sonrisa que me entregara, cuanto se le extrañaba ver por lo que sin previo aviso rodee su cuerpo con mis brazos, generando un abrazo entre ambas a la vez que exclamaba algo mas bajito -No sabes cuanto os he extrañado, hermana- Y asi me quede por algunos momentos, en el templo no era habitual andar abrazandose entre las sacerdotisas, a lo mas un saludo afectuoso, alguna reverencia entre algunas, a las mas respetables claro, pero sin embargo, a pesar de que debía ser un tanto mas distante, mi indomable espiritu jamás me lo permitiría.

Algunos minutos pasaron antes de que me diera cuenta que alguien mas se nos unía, no hizo falta mirar para saber de quien se trataba, descubrirlo a el y a las cosas que hacía me era mas facil que si fuera con Ninlil, incluso con Aura, que solía confidenciarme cosas que no lo hacia con nadie mas, suponía que era el hecho de ser sacerdotisa, aunque claramente no era por ello. Alce la vista y me separe con finos movimientos y una gracilidad que claramente no habia adquirido en el templo, del lado de mi hermana y pose entonces mis ojos sobre Reivan. Se veía bastante andrajoso a decir verdad, su aspecto no era para nada el que debia llevar un principe, pero vamos, era Reivan ¿Que mas se podía esperar de él? Camine cuidadosamente hasta él notando un corte en su rostro, minuciosamente y como quien no quería la cosa, tome entre mis manos la capa que llevaba puesta y con la punta de esta limpie la sangre que tenía Reivan sobre el rostro, sangre... sangre, habia aprendido a vivir con ella, suspiré -¿Donde te has metido esta vez Reivan?- negué con la cabeza, era realmente imposible, pero me agradaba que saliera, que recorriera los distintos reinos, era una forma de hacerlo para los dos ¿no? -Puede ser que esta vez el destino haya sido... ¿Kish?- Entrecerre los ojos al mirarlo, algo ceñudamente, por la pinta que traía todo me indicaba que alla mismo habia ido ¿de que otro lugar sus ropas vendría con aquel olor a... quemado? Me hice hacia un costado, mirando por detrás de el -¿Y donde has dejado a Bast? No lo he visto atrás en los establos junto a Balio y Janto- dije un tanto preocupada ¿Donde estaría?

Mas toda preocupación fue disipada de mi mente cuando oí la voz de la única persona que faltaba para completar la reunión feliz. Claro, si es que podía llamarsele asi a esto. Al girarme descubrí que la misma reina estaba ante nuestra presencia, lo primero que pensé fue en salir corriendo a abrazarla, mas mi sentido de humor hizo todo lo contrario -Dichosos los ojos que la ven... majestad- Exclame mientras posaba una de mis rodillas sobre el cesped, inclinandome frente a ella y manteniendo la mirada baja, como todas las sacerdotisas solían hacer, aunque claro, ninguna esbozaba una sonrisa divertida mientras se reverenciaban, como solía hacerlo yo.

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Aura
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MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Vie Feb 11, 2011 7:15 am

Apenas escuche la pregunta de Ariadne se escapo la respuesta de mis labios, y antes de que mi cerebro consiguiera hilar completamente la frase, ya estaba en el aire en forma de un suave murmullo que contestaba a la interrogante retorica que había formulado mi hermana.- Claro que no cambiara, si cambiara no sería yo y sería una estirada jovencita de la realeza.- Dije dedicándole una sonrisita encantadora aunque claramente cargada de algo de molestia, porque sabía que parte de mi se estaba reprimiendo al estar dentro de las paredes del castillo, de todas formas aquello no era algo que diría, simplemente por que estaba completamente asumido. Le dedique una mirada traviesa a mi hermana, antes de contestar bastante divertida su siguiente comentario.-¿No esta consciente usted que es más inapropiado que una sacerdotisa este vagando que una princesa este practicando a escondidas?- Pregunte con algo de burla en la voz, pero sin el más mínimo reproche, ya que de ser por mi, Ariadne nunca habría sido una sacerdotiza. Sentí sus brazos alrededor de mi cuerpo, y le devolví el abrazo sin chistar, pasando mis brazos por entre los de ella.-Claro que lo se, lo mismo que yo os he extrañado Ariadne- dije en un susurro igual de callado que el de ella. No acostumbraba abrazar a la gente, ni decirle que me importaba pero mis hermanos eran la excepción a toda regla, en cualquier posible aspecto de mi vida.

Mientras le devolvía el abrazo a Ariadne pude divisar una silueta acercándose a nosotros, hasta quedar apoyada frente a un árbol cercano a nuestra posición. Repare en como se encontraba parecía venir de alguna aventura o excursión, no pude evitar sentir envidia, todo mi ser me pedía a gritos buscar algo de acción, así que ver a Reivan solo me recordó que estaba encerrada ahí sin poder buscar nada que me pareciera interesante. Obvie ese detalle, al percatarme de que estábamos los tres ahí, a pesar de querer salir a buscar algo que hacer, la idea de estar con mis hermanos me parecía aún mas agradable que la de ir a luchar en contra de algunos enemigos del reino, era un panorama más alentador, aunque irreal.-Eso parece Reivan, si Ninlil se aparece estaríamos todos aquí.- Dije dejando escapar una risa callada, al oír a los mellizos discutir, que típico era, Reiv se metía en problemas y Ari lo regañaba por que sabía mejor que él mismo que era lo que había sucedido.

No alcance a intervenir en la escena cuando nuestra hermana mayor decidió hacerse presente, la mire con tranquilidad antes de responder a su pregunta.- Para mi ha sido igual que de sorpresivo que para ti Ninlil-Comenté, nunca había llamado a mi hermana majestad, por laguna razón se me hacia imposible e incomodo. Me aleje un poco de la escena, preparando mi arco para lanzar la otra flecha que traía conmigo, con la misma técnica que hacia algunos minutos atrás volví a dar en mi objetivo, que esta vez no la diana sino que el tallo de una manzana que cayó en en mis manos luego del tiro. Robe un mordisco de la fruta, y volví donde mis hermanos.
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Reivan
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MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    Vie Feb 11, 2011 9:44 pm

Isthar. Esa diosa existiese o no siempre me delataba, decia mi paradero a Ariadne, aunque esta vez habia errado, no habia ido solo a Kish, tambien fui a Lagash y Umma, aunque mejor no dar más informacion de la necesaria, pero si hubo algo que me hizo palidecer, el tema de mi caballo, por momentos estuve en silencio, un silencio incomodo, buscaba salidas a aquello, pero estaba dificil dado mi curriculum ¿a quien iba a engañar? ellas me conocian demasiado, era como intentar engañar a un par de sabios, incluyendo a Isthar, ojala pudiera verla, le gritaria de todo, le tenia rencor a esa Diosa.

-Fui a Kish-dije un poco seco, esos temas preferia hablarlos en privado, aunque se suponia que ellas no dirian nada, aun asi me recordaba a algo asi como si fuese el acusado de alguna injuria o herejia- Bast murió, lo dejaron ciego y cuando el volcán estaba en erupcion, se negó a venir-dije y me acerqué a ellas, estaba cansado, pero esta era una ocasion unica, sonrei a Aura, la cual pese a que era la hermana que más veía, tampoco la veía demasiado, Ninlil siempre estaba con los asuntos reales y mi melliza estaba en el Templo.

-Os eché de menos-dije sonriendo, las hubiera abrazado, de no ser porque estuviera tan sucio y mugriento, aunque en realidad me daba igual, mi cuerpo permanecia sobre el tronco del arbol, aunque un poco más cerca de ellas, miré el suelo, buscando alguna grieta por ahi, pero no habia nada, me apetecia abrir una grieta, entonces senti como los pasos de alguien se acercaban a donde nos encontrabamos, para cuando levanté la vista, vi a Ninlil, la sonrisa apareció automaticamente, como si hubiese estado esperando todo el tiempo a ello.

-Majestad-dije haciendo una inclinacion sonriendo, desde que habia sido nombrada reina, habia cogido la extraña costumbre de llamarla "majestad", pese a que sabia que no era de su agrado, almenos entre los hermanos, pero era algo que salia, algo asi como innato, pero nato, aunque los protocolos no eran lo mio, los odiaba tanto ellos como otras cosas, odiaba ser principe, la gente te trataba diferente siendolo o no, era como si por llevar un traje se diferenciara de otro traje, en cambio si no se llevaba, la gente te trataba de otra manera.

-Aura¿ como os va con el arco? ¿un dia si teneis libre me ayudareis a perfeccionarlo?si quereis, claro-dije mirandola, aunque mi mente divagaba por Kish, aun tenia muy reciente lo del caballo y lo del volcan, pese a que habian pasado dos o tres dias, dado los viajes de por medio a pie, terminé sentandome en el suelo, ya que no podia con mi cuerpo y pasé una mano por mi cara como limpiandome la cara, aunque creo que la ensuciaba aun más.
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MensajeTema: Re: La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }    

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La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende... { Aura, Reivan, Ninlil }
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