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 Rohkea Sydän ( Pyrena)

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Reivan
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MensajeTema: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Lun Ene 31, 2011 11:41 am

Eran las 6 de la mañana, no podía dormir, así que como era temprano, me puse ropa cómoda, pero no la que me tocaba, cogí la espada y me la colgué en la espalda, iba a ir a Kish, me puse las botas bien y me levanté yendo por el árbol del lado de mi ventana por donde solía bajar siempre cuando quería irme sin despertar a nadie, además, la gente estaría empezando a levantarse y mi idea era la de pasar desapercibido,no que me parasen en cada rincón de palacio, así que bajé por aquel ya viejo árbol y me puse la capa con capucha, dirigiéndome a los establos donde se encontraba mi caballo, pasé por el pasillo de los animales, observé los caballos de mis hermanas y padre, hasta que vi el mío, cogí la silla de montar, como no solía usar cuerdas para decirle hacia donde nos dirigíamos obvié en cogerlas, pero al ver estas horas, decidí que si, una vez o dos al año tampoco iba tan mal.

Salí de los establos con Bast, cuando creí alejarme lo suficiente, le puse la silla de montar y lo necesario para un buen galope, poco después subí sobre él, montandolo, di un golpe sobre sus costados con las botas, un golpe suave pero firme que le indicaba que era la hora de partir, aun era de noche, apenas empezaban a entrar los rayos de sol en nuestro reino, sonreí y fuí por las calles en dirección al exterior de Nínive, no había nadie, solo algunos mendigos, los cuales solo tenían allí donde vivir, bajé la mirada y fuí en busca de la salida que me dejaba más cercana la dirección de Kish, reino del fuego, el gran Desierto de Sión.

Pasé por tres calles en un estado deplorable, se podría decir que aquellos lugares inspiraban las ganas de huir o se caerían encima de los viandantes, apenas me había cruzado con tres personas durante mi corta estancia en el pueblo, luego salí en busca de los valles, di otro golpe a Bast en señal de que debía ir al galope, él sabía cada pequeño golpe, palmada amigable lo que significaba, habíamos pasado muchos años, de hecho era el primer caballo que tenía, las herraduras aumentaban la velocidad al tocar la hierba, la cual era mi vía de escape a pensamientos y mentiras agenas, en cierto modo me parecía divertido, pero solo lo sabía si tenía contacto en la tierra y este no era el caso, aunque me agradaba poder saber cuantos mentirosos podían haber a mi alrededor.

Según el sol, cuando éste estuviese lo suficiente alto, yo ya habría llegado a Kish, mi destino, mi idea era pasarme tres o cuatro lejos de Nínive, poder disfrutar de aquellos reinos, de todos y cada uno sin tener que depender en volver, lo había dicho la tarde anterior a una persona cercana a Ninlil, era una preocupación de más o de menos, según se viera, si no estaba cerca seguro no se preocupaban, era perfecto, además, necesitaba unos días de descanso de protocolos, odiaba ser príncipe, prefería ser guerrero o algo así, había mas acción, aunque de todos modos no me servia de mucho que no podía utilizar mis dones, aquello era frustrante.

Pasaron los minutos, los segundos, éstos deshacian el tiempo con la habilidad de cualquier animal en cazar, entonces empecé a ver el volcán no muy lejos de donde me encontraba, mi sonrisa se ensanchó, el caballo iba a mucha velocidad pero cuando estuvieramos allí iba a dejarlo descansar, nos quedaban muchas jornadas antes de volver a casa, durante el trayecto dos palabras se colaron en mi mente, cual aves enjauladas "Rohkea sydan"...corazón bravo, valiente...en ese idioma que apenas conocía, una antigua lengua níniveana, pero con la que escribía usualmente.

Entonces llegué por fin a las faldas del volcán, bajé del caballo y le quité las correas dejandolo con más libertad, lo guardé en la silla de éste, lo acaricié un poco, mientras observaba aquella majestuosa montaña la cual desprendía ese fuego rojo, la lava abrazaba la montaña en un mimo ardiente y mortal, pero un abrazo al fin y al cabo, observé mi alrededor, me fijé en Bast el cual no encontraba que comer, probablemente después iríamos al poblado, aunque con lo necesario para no causar sospechas, me puse la capucha, la cual era de un tono negro al igual que la capa, y simplemente observé, me sentía seguro, dado que los pasos de mi alrededor eran aumentados gracias a mi don, el mínimo indicio de sospechas contra mí, una de dos, me harían quedarme o me iría, optaba por lo primero, me agradaba demasiado tentar al enemigo.



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Pyrena
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Lun Ene 31, 2011 4:54 pm


No era de extrañarse que ella se encontrara allí.
Kish tenía montones de enemigos y así mismo tenía montones de guerreros a su favor, deseosos de luchar para beneficio del reino y, para qué mentir, para el suyo propio. Muchos guerreros no solo buscaban el prestigio y la prosperidad, sino que también querían satisfacerse a sí mismo. No era extraño que alguna vida inocente se utilizara para saciar a aquellos guerreros, y Pyrena no era demasiado diferente a ellos.
Vigilar, esa solía ser la labor mas común de los guerreros cuando no estaban haciendo lo propio. Espías, inmigrantes, hasta una mismísima guerra en pleno reino podía aparecer si ellos no cumplían con su deber.

Pyrena pasó el dorso de su mano por su frente. El calor no era molestia para ella, todo lo contrario, pero ya habían pasado varias horas desde que había comenzado a vigilar la zona del volcán y así también habían pasado varias horas desde su último sorbo de agua. Por supuesto que no dejaría su puesto y por supuesto que no se quejaría por aquella pequeñez, pero ya estaba imaginando qué sería lo primero que haría cuando llegara su descanso.

Allí arriba la brisa era constante, y su cabello se agitaba como si se tratara de una flama de fuego. Aquello le gustaba, la hacía muy vanidosa al pensar en su cabello. Pyrena decidió que ya había pasado demasiado tiempo allí parada, contemplando el volcán a lo lejos, y decidió que era momento de seguir con las inspecciones. De pronto su cabello no fue lo único semejante al fuego, y este brotó de sus pies. Pyrena echó a correr, con el viento golpeándole en la cara.

Se propuso rodear el gran volcán, así tendría un buen panorama de los alrededores. Hacía tiempo ya que no se había cruzado con otro de los guerreros haciendo la vigilancia, pero no tenía dudas de que no era solo ella quien merodeaba la zona. No, por supuesto que no estaba sola.

Solo su agilidad y sus reflejos eran mejores que su vista, y algo le hizo detenerse de repente. Cuesta abajo, a unos cuantos metros de distancia, se apreciaba una oscura figura encapuchada que prácticamente gritaba ser sospechosa. La guerrera no dudó en hacer que unas pequeñas cantidades de fuego brotaran de sus manos y se convirtieran en dagas, que salieron disparadas hacia el desconocido. Por supuesto, estas no lo tocarían, pero serían más que suficientes para llamarle la atención al desconocido.

Aprovechando su velocidad, Pyrena descendió los metros que quedaban hasta llegar frente al desconocido que a esas alturas debía de estarse asando, pensó ella. Guardó una distancia prudencial de él y su expresión denotaba bastante molestia. Sin embargo, estaba agradecida. Aquel había sido un día demasiado aburrido; ya era hora de que alguien en busca de problemas apareciese, y los había encontrado.

-No te muevas. –exigió, echándole una mirada rápida a sus manos, asegurándose de que notara que de allí podría salir más fuego como hacía momentos. De nuevo su cabello volvía a ser el único fuego en ella, que de momento prescindiría de su velocidad, y clavó sus ojos en el rostro en las sombras del viajero. –Enséñame tu rostro y dime quién eres. –su tono de voz buscaba ser autoritario, y lo había conseguido. No se esperaba grandes problemas de él, pero no debía subestimar a nadie.
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Reivan
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Mar Feb 01, 2011 1:25 pm

Observaba el volcán, aquel reino lograba cautivarme, aunque creo que era demasiado caluroso para mi gusto, me quedé fijamente mirando el volcán, como si de él saliesen las respuestas a tantas preguntas que tenía, desconocer quien era, era una de ellas, no saber porque me habían abandonado como un perro, aquello era algo que pese a que suponía debía superar lo cierto era que era difícil ¿como demonios se supera que tu verdadera família te abandona? suspiré y basé mis sentidos en la tierra, en la guía de los reinos desconocidos, la que me ayudaba ante los enemigos, entonces noté como una presencia sobre ella, mi don agudizó más esos pasos, casi pareciendo que estaban a mi lado, me giré en dirección de donde procedían.

La brisa constante de alguna manera me recordaba que tarde o temprano debía volver a Nínive, porsupuesto sería más tarde que temprano, las discusiones con padre se volvían monótonas, siempre con temas parecidos, por que no dejaba libre a Ariadne, por que no la sacaba de allí de una vez y por que siempre tenia que esconder mis dones, lo unico que realmente poseía, si fuera por el, debería estar en palacio todo el día, como si de un niñito con pañales se tratase, no era muy partidario de las salidas alejadas al reino. "Sois de la realeza, si os apresan, acabareis siendo polvo" solía decirme, pero el polvo era libre, muy libre.

Entonces al girarme , vi que había una chica allí, iba vestida de guerrera, no se porque pero me recordó a Aura y su fanatismo con la guerra, queriendo ser general, sonrei negando, general...podría haber podido ser, pero claro, creo que Argestes no estaba creando mucha unidad con él en la família, creo que estabamos perdiendo esa unidad de una manera brutal, aunque esa unidad en sus mejores tiempos tambien habia sido un poco abstracta, de pequeños los niños son amigos de todos, creo que de haber conocido a alguien de Kish o Lagash me hubiera hecho amigo de ellos tambien, y seguia sin entender la guerra.

Vió bajar a la chica, esa belleza exótica que era nula en Nínive, aqui era usual, o mas bien el hecho de que simplemente era una belleza diferente de la que estaba acostumbrado, antes de que ella llegase a una distancia prudencial dos dagas de fuego vinieron en mi dirección, ni me inmute, perfectamente hubiera podido mover la tierra pero si hacia eso solo haría rugir al volcan, causando probablemente una erupción y aun no quería ser "polvo" y menos provocando mi muerte por simple aviso, aunque si la avisara de igual modo, no se notaría apenas, si éste era un movimiento menor, asi que descarté tal opción, no valia la pena, vi como ambas dagas pasaron por mi lado, sinceramente , no creia que un guerrero atacase porque sí, por eso me mantuve terco allí sin el más mínimo miedo, diversión, sí, al fin alguien con quien pagarlo todo y no sentir nada.

-¿Creeis que os lo diré todo por ser vos? ¿soñais demasiado,no? además, tampoco tengo el porque de deciroslo, dad por perdidas mis respuestas-dije sonriendo desafiante, enseñar el rostro y decir quien era, no creía preguntas más ilusas que esas, por algo escondía mi rostro, para que no se me viese y decir quien era, tampoco es que me hiciese mucho bien, abstenerse era lo más adecuado.

Giré mi vista al caballo, no me apetecía perder el tiempo encima de un volcán, en tierra firme estaríamos en igualdad de condiciones si le hacia ilusión pelear, pero no iba a matarnos por una pelea, no tenia una vena suicida emergente, solo tenia esa misma vena lo suficiente como para no perder el rumbo de mis impulsos por discusiones, aunque solia perderlos demasiado a menudo.

-Si quereis algo estoy abajo-dije como si nada, bajando con habilidad, como surfeando en esa tierra ardiente, entre las piedras creadas por el mismo volcan, piedras que se deshacian al pisarlas, esa tierra roja que recordaba que estaba en el reino rojo, el reino de fuego, Kish.

Llegué abajo y esperé a mi inoportuna acompañante, ciertamente me apetecía pelear, pero tampoco quería irme por los reinos cojo o manco, aquello no seria bien visto, en cierto modo ¿que era bien visto? lo más soso, odiaba la normalidad, la odiaba.
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Pyrena
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Mar Feb 01, 2011 6:11 pm

El tono de voz, sus movimientos y hasta aquella sonrisa burlona que había dejado entrever en medio de la oscuridad de sus ropas fueron suficientes para lograr que Pyrena se enfureciera. No era muy difícil fastidiarle, aquello no tenía demasiado mérito, pero aquel sujeto quizás habría batido un record. Además, solo había burla en ese sujeto: había desafío y ella no rechazaría un reto, mucho menos de alguien como él.

Mientras que el desconocido comenzaba a descender, en lo que a Pyrena le pareció una maniobra de escape bastante mala, ella se tomó un par de segundos para analizar la situación, analizarlo a él y a los alrededores. Tal parecía que no había nadie más en su compañía, a no ser por un caballo que lo esperaba varios metros mas abajo. Aquel pobre animal no tenía nada que pastar allá arriba ni nada que beber, si no fuera lo suficientemente fuerte ya debería de estar muerto. Pyrena sonrió a nadie en especial, mientras el fuego comenzaba a brotar de sus pies y ella comenzaba a correr, hasta situarse a escasos metros frente al forastero… y algo mas cerca del animal.

¿Pedir refuerzos? Lanzar algo de fuego al cielo para alertar a algunos de los guerreros cercanos no habría sido problema, pero para Pyrena eso sería admitir que no podía contra el desconocido y, ¿por qué no podía? Hasta donde sabía solo era un curioso con un caballo; no podía saber si tenía algún don pero no había nada que hacer al respecto. Además, era su desafío. Ella lo había encontrado y ella sería quien se divertiría con él. De hecho, se había resistido a cooperar, con lo que le otorgaba –en su reino y condición, claro- a quitarle la vida si le apetecía. La guerrera volvió a sonreír, esta vez mirando al caballo que casualmente también les estaba prestando atención. Su sonrisa se ensanchó.

El animal chilló, transmitiendo desesperación y dolor a quien quiera que lo escuchase. Su cuerpo se retorcía sin control, estaba aterrado, y con algo de atención se podían ver las cuencas de sus ojos… ahora vacías y ligeramente humeantes. Quien tenía la culpa de todo aquello estaba sonriendo, satisfecha.

Pyrena observó al caballo con una sonrisa, admirada de su propio trabajo. No solía dejar ciegos a animales indefensos, generalmente les encontraba otra utilidad, pero no podía negar que había hecho un buen trabajo y que, al fin y al cabo, no tenía otra opción: de otra forma él escaparía. El sufrimiento ajeno no le inspiraba felicidad exactamente, pero el pensar que era obra suya era… cautivante.

Pyrena dejó de sonreír, volviendo la vista al sujeto desconocido. Una pequeña parte de sí misma se había decidido a odiarla y ya no podía sentirse orgullosa al respecto. No era necesario advertirle que él sería el siguiente en recibir un par de dagas de fuego en sus ojos si no se dignaba a cooperar.

-¿Te comportarás? –se limitó a decir, sus manos listas para atacar ante lo que fuera. Se estaba divirtiendo, haciendo lo que su padre habría llamado “ir de casería”, pero en esta ocasión no iba a sonreir.



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Reivan
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Mar Feb 01, 2011 6:47 pm

La desconocida parecía haber captado mi mirada desafiante, el problema es que no lo vi, cuando estaba bajando, vi mi caballo allí tranquilamente, ageno a todo, pero esa chica se puso entre mi animal y yo, no entendía el porque de ello ¿que quería? al parecer no estaba acostumbrada a recibir "no"s de respuesta, aunque era su problema, no el mío, por suerte ya estábamos bajo el volcán y no había peligro, relativamente, pero cuando oí a Bast chillar de dolor, la furia y la ira entremezclada con odio se apoderó de mi, mirando con desafió y cabreo a la guerrera, aunque la tierra empezaba a temblar ya, cosa que poco a poco se iba extendiendo más allá de nuestros alrededores, aunque ni lo notaba, la tierra estaba bajo mi mando, es decir, ella también.

Me acerqué al caballo, el cual no sabia donde se encontraba, puse mi mano sobre su crin, viendo como de sus ojos salia la sangre y haciendo una mueca de asco, no era nada agradable de ver, pasé mi mano por su rostro equino y la sangre de sus ojos se entremezcló con mi mano, la tierra no cesaba de temblar, me giré a ella y en un acto de impulsividad, la cogí por el cuello hasta hacerle dar contra un escaso pero arbol que habia allí.

-Siempre me comporto-dije amenazandola, sacando una daga de entre los ropajes, quedando frente a frente, dejando ver mi rostro, pero no le di importancia, puse mi daga en su cuello, no me importaba estar en un reino desconocido, enemigo, donde tenia las de perder, nadie tocaba ni mi familia, ni mis amigos, ni el caballo y menos lo dejaba ciego, cuando me acerqué a ella con la daga, esta se puso en su cuello, dejandole un corte en éste, con sangre, aunque aun no era muy profundo.

-¿Que valiente sois para atacar a un animal,no?,pero no os atreveis con los humanos ¿acaso me temeis?-dije desafiandola y le lancé un escupitajo en su rostro, nada, pero quería un duelo digno, no como ella que primero atacaba y luego preguntaba, me separé de ella y saqué la espada, guardando la daga, me quité la capucha, no tenía porque esconderme, cuando ella ya me había visto, moví la espada, rodando sobre si misma, ¿quería pelea? la tendría, las piedras, la arena y todo en sí poco a poco empezó a apaciguarse, al compás que yo también lo hacía, aunque esta vez no había sido provocado en mi consentimiento, ya lograba dominarlo a mi antojo.

-Vamos...demostradme si os debo temer o me debo reir de vos-dije sonriendo burlón, ella acabaría mal parada, puede que yo también, pero ella no se iría de rositas, me puse a la defensiva, miré el caballo, el cual parecía aun adolorido, ahora debería ir a algún sitio donde sanarlo, el problema era que si entraba en Kish causaría sospechas y si regresaba a Nínive, no mejoraría el asunto, suspiré y me centré en ella, que aunque tenía su atractivo, en estos momentos la odiaba, quería verla muerta...bueno, con verla sufrir también me conformaba.
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Pyrena
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Mar Feb 01, 2011 8:03 pm

La reacción del extraño con su animal le pareció bastante interesante, quizás hasta algo divertida. Parecía preocupado por el animal y a la vez asqueado. Aquello le dejó un mal sabor en la boca; aquél comportamiento le era demasiado familiar. Su padre la había tratado así muchas veces, preocupándose por ella porque para él no era más que un bien de los tantos que poseía. El asco no le extrañaba, alguien tan débil como ella en su niñez no podía inspirar otra cosa.

Pyrena miró al volcán instintivamente, extrañada. Por unos segundos le pareció que un pequeño terremoto había comenzado a tener lugar muy cerca de allí, e inmediatamente imaginó que sería obra del volcán, pero tan pronto como el temblor había llegado, se marchó. Extraño.

De pronto la mano ensangrentada del desconocido se cernió sobre su cuello y Pyrena se sintió inmensamente estúpida. Su cuerpo era ágil, pero carecía de fuerzas como para tener una lucha cuerpo a cuerpo con resultados a su favor. Había sido bastante tonta para dejarse apresar así, se repetía. Dejó de pensar en ello cuando su espalda golpeó duramente contra la corteza de un árbol bastante maltrecho.

Por un momento los ojos de Pyrena se abrieron de par en par por la sorpresa. Ahora el rostro de su “atacante” estaba descubierto y pudo observar que era muy joven, quizás hasta un poquillo más que ella misma. ¿Cómo podía ser que alguien como él la tuviera acorralada? Clavó los ojos en su rostro, memorizando cada detalle de él para reconocerlo en el futuro. Si es que habrá un futuro, le dijo una voz en su cabeza.

Apretó sus dientes en cuanto sintió el frío metal rozando su cuello y finalmente haciéndole un corte. El odio que el joven le estaba profesando le divertía, de hecho hasta le agradaba, pero seguía siendo un reto y así lo trataría.

-No le temo a los niños. –habló ella, imitando su tono desafiante. Como respuesta recibió un escupitajo, que fue la gota que derramó el baso en la mente de de Pyrena. Ella también llevaba una daga auténtica entre sus ropas, aunque no soliera recurrir a ella, y aquél era el momento de usarla. Con un movimiento rápido la quitó de su funda y arremetió contra el rostro del joven –una pena arruinar tan lindo rostro, pensó irónicamente- logrando apenas hacerle un tajo pero consiguiendo así librarse ella del arma en su cuello y aprovechando la confusión para alejarse un poco.

La guerrera se frotó el cuello, manchando así su mano con sangre, su propia sangre. No era abundante por suerte, pero aquello no le gustó para nada. Sin embargo, no iba a pedir refuerzos, no ahora. Aquello sería ponerse en evidencia, y ya podía imaginar qué dirían los superiores cuando supieran que no había podido contra alguien prácticamente de su edad, un inútil sin dones.

Su mirada pasó de su mano ensangrentada al muchacho, analizándolo. ¿Y si no era un inútil? No se había planteado esa posibilidad.
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Reivan
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Miér Feb 02, 2011 1:32 pm

La situación estaba saliendose de las manos, pero ello solo me hacia disfrutar más, aunque cuando me dijo aquello no me hizo gracia, la miré aun con la daga en su cuello cuando recibí ese corte, ello hizo que me separara de manera brusca como reacción, admito que no me esperaba ese movimiento, aunque en realidad era lo que quería, es decir, que reaccionara así, no que me rajara la cara, escocía, sentía como ardía mi mejilla, cosa que estaba haciendome empeorar las cosas, miré el suelo, la arena estaba calmada, no nos moviamos, mejor para ella, eché un vistazo al caballo y luego a ella de nuevo, mi mano ensangrentada del caballo fué a la mejilla, la otra mano poseía la espada, aunque con lo que dijo realmente estando en otra situación habría actuado impulsivamente de nuevo, no paso nada de ello, me quedé quieto, prefería observar como atacaba, aunque empezaba a hacerme una idea de su "modus operandi", aun así allí me quedé tranquilamente.

Recordaba cada palabra que me decia tanto Enlil como Argestes a la hora de luchar, y pese a que muchas veces me distraía, a la hora de la verdad solía estar más atento de lo aparente, por ello prefería que me atacasen primero, a ser el atacante, ¿ cuestión de principios? no, más bien lo hacia porque sabía que era lo mejor, lo sabia, seria muy niño y lo que la desconocida dijera, pero ella tenía un corte con mi nombre, siendo una "guerrera" que se suponía que eran los más fuertes del reino, me estaba impacientando porque la "dama" no hacía nada.

Empecé a dar vueltas alrededor de ella, inspeccionandola, observando cada una de sus cicatrices, rasgos y movimientos, era mi presa, un movimiento en vano y le lanzaría la espada sin remordimiento, mejor dicho, con remordimiento, pero sin él aparente, de todos modos era en defensa propia, aunque no paraba de pasar por mi mente, mi vuelta a casa, con un corte o mas de uno, según mis actos reflejos y mi manera de manejar la espada, el caballo ciego, tardaría días en volver, si la idea era estar fuera tres días, aumentaba a 4 o 5 seguro, contando que me iría a los otros reinos de igual manera, igual en ese tiempo podría encontrar alguna solución al caballo, me negaba a matarlo.

-Ni yo a las brujas-dije sonriendo, pasando de ser desafiante a ser incluso divertido, esto era un juego, un reto, me paré frente a ella y con un movimiento habilidoso puse el filo de mi espada sobre su cuello, sobre el corte anterior, amenazandola, aunque se me ocurrió algo mejor, con solo quererlo, miré la tierra y esta empezó a temblar bajo ella de manera brusca, solo debajo de ella, sonreí con chulería y de medio lado, el ardiente escozor de la mejilla solo me daba más ganas de seguir "jugando" con ella a este juego mortal.

- ¿Os gustan estos movimientos bajo vos?-dije enarcando una ceja divertido, sin quitar la espada de su cuello, del cual volvia a brotar sangre, como si de una fuente fuera, aunque en menor medida, no estaria mal desangrarla, pero ver sufrir a la gente tampoco estaba tan mal, es más, me divertía más de lo que admitiría, la tierra seguia temblando, pero entonces sentí que algo mayor empezaba a brotar, algo que no lo habia provocado yo, miré el volcan y vi como empezaba a hechar ese humo negro que solo auguraba lava, era como si el volcan me dijese "voy a estallar", me lo decía, era como notarlo, y saberlo.

Quité la espada de su cuello de manera brusca y la miré a ella
-Va a salir lava-dije simplemente, no tenia ni idea de porque se lo dije, pero alomejor ella tambien lo notaba, me dirigí hacia el caballo, el cual parecia no percibir nada, pero cuando le indicaba para irnos, como que tenia miedo, levanté la vista al volcán, del cual ya empezaba a verse el liquido ardiente caer por entre su lado, al ver que se negaba a obedecerme hiciera lo que hiciera, aquello me sobrepasaba, empecé a correr en dirección al poblado, aunque apenas recordaba la dirección, hacia un par o tres años que no iba por allí, me giraba para ver que hacia la desconocida,no, el caballo el caballo, aunque mi vista se fijaba en la figura femenina más que en el caballo, demasiado movimiento de tierra para un volcan, era el causante de que eruptara, al ver que parecia quedarse alli, fui hacia ella y la cogí a la fuerza para que saliesemos de alli y de paso que me indicara por donde se iba al poblado.

-Vamos!! ¿a que esperabais?¿ a que la lava os alcanzara?-dije corriendo con ella

Esperaba que no estuviese muy lejos, aun no estaba demasiado recuperado de mi llegada aqui, habian sido muchas horas de camino y pese a que aquí habia cogido un poco de tranquilidad, habia sido fugaz, la mano de la desconocia era bastante caliente, un poco más que la mía, seria por el hecho de controlar fuego...un fuego, que bien me vendria, eso y hierba para dormir, aunque la perdida de Bast, pese a que parecia no sentir nada por él en estos momentos, sabia que habia cometido un error, una especie de vacio triste de apoderó de mi, lo habia abandonado, como mis padres a mi, segui corriendo.

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Pyrena
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Miér Feb 02, 2011 4:58 pm

Para ella, el combate se estaba tornando divertido. Le recordaban a los entrenamientos de toda su vida, aunque habían algunas pequeñas diferencias. Para empezar, casi nunca lograban herirla. Ahora, en cambio, su cuello parecía decir otra cosa y eso le enfurecía. Ya tenía una gran cicatriz en su brazo, otra más no era necesaria. Sin embargo, también ella le había herido y, aunque no era mas que una herida superficial, se sentía orgullosa de ello. Cómo describirlo… la sola expresión de sorpresa de aquel sujeto valía todo su esfuerzo.

Pyrena frunció ligeramente el entrecejo mientras observaba los movimientos de su adversario, que ahora comenzaba a rodearla como si ella fuera su presa. Aquello no le gustó. Entendía su forma de luchar, o al menos eso creía ella y por eso no le atacaba aun, pero si quería capturarlo –o matarlo, debo matarlo, me cortó- no podría quedarse quieta por siempre. Y desde luego que no iba a pedir ayuda a nadie ni mucho menos a rendirse: el joven era suyo.

Él hizo su movimiento, con tanta suerte que acertó. De nuevo Pyrena tenía el frío metal contra su cuello, aquella sensación tan desagradable, pero sabía que si lo intentaba –y con algo de suerte, quizás- podría escapar de aquella situación. El corte le escocía aun más gracias a él, y comenzaba a perder algo de sangre nuevamente. Quizás sólo debería hacerle caso a sus impulsos y dejarle ciego de una vez por todas, de hecho sería hasta divertido…

No pudo evitar sonreír ante el “cumplido”. Realmente era muy joven y hasta tenía su encanto. Una lástima, para lo que le quedaba. Sin embargo la sonrisa desapareció tan rápido como llegó, y ella dejó de observarle para desviar la mirada al suelo.

-De nuevo… -murmuró a nadie en particular, refiriéndose a los terremotos. Eso no era nada bueno, de seguir así el volcán probablemente…

Pyrena abrió los ojos de par en par, mirando a su adversario con sorpresa y algo de horror. ¿Había oído bien? Él causaba todo aquello. Aquél Umma… ¡Daba igual el reino! La tierra continuaba temblando y Pyrena hizo además de apartarse la espada de su cuello al momento en que Reivan se la quitaba, dejándose un pequeño corte nuevo en la mano al que no le dio demasiada importancia.

-¿Estás loco? Así sólo vas a conseguir que…

Lava. No hacía falta que lo dijera. Pyrena se quedó de piedra observando como comenzaba a salir un oscuro humo del volcán y no podía dejar de sentir como la tierra vibraba bajo sus pies; bueno, ahora bajo los pies de ambos. El volcán no iba a esperar a que nadie se marchara y a lo lejos pudo apreciar como algo de la sustancia viscosa e hirviente comenzaba a brotar desde el cráter. Se suponía que aquello debería fortalecer sus poderes, pero en aquél momentos no estaba demasiado animada como para comprobarlo.

Reacción al sentir una mano demasiado fría para su gusto aferrando la suya y prácticamente arrastrándola. Era él, aquél idiota que había despertado al volcán y que ahora estaba por causar una catástrofe. ¿Y todo porqué? Para luchar, para darle una lección a ella… era algo admirable, en cierta forma. Sin embargo, mas que felicitarlo deseaba arrojarlo dentro del volcán, junto con su caballo ruidoso… el caballo que ahora había abandonado.

-¡Serás idiota! –sentenció mientras aferraba ella su mano y comenzaba a correr, haciendo que el fuego brotara de sus pies y literalmente arrastrando al muchacho. En efecto, al activarse el volcán sus habilidades podían mejorarse bastante, y no era momento de desaprovecharlas.

¿Qué debía hacer? Por un momento la idea de abandonarlo junto con su inútil caballo le pareció de lo más tentadora, y así podría dar por finalizada –y ganada- la batalla, pero aun así no lo hizo, sino que se limitó a correr montaña abajo. Con un poco de suerte el volcán se calmaría y solo haría erupción por unos minutos, y con otro poco de suerte ellos no sufrirían ninguna consecuencia.
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Reivan
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Jue Feb 03, 2011 11:19 am

Sus palabras se perdieron en los sonoros ruidos del volcán, como cuando a alguien le duele el estomago, el rugido de una bestia enjaulada bajo una montaña, era preferible que de ahí saliese un volcán, a que saliese lava, era muy preferible, el problema era que no existían los dragones, cuando estuvimos corriendo durante todo el tiempo.

Cuando estábamos corriendo, nuestras pisadas eran secas y profundas, desesperadas casi, no las analizaba, toda pisada cercana solía venir a mi como en un pergamino describiendomelo, era casi como un mecanismo de defensa que había adquirido mi cuerpo al pasarme más tiempo fuera de mi Reino que dentro, cosa que suponía que a los pueblerinos no hacia gracia, pero Nínive lo conocía demasiado, hasta algunas de las pequeñas cuevas que se habían formado en el suelo, creo que podría ser culpable de alguna, aunque no lo sabía cierto, los Níniveanos eran más de aire, los juegos infantiles implicaban aire, suponía que los juegos infantiles de Lagash implicarían agua, todos los reinos con lo mismo, pero por mucho que me iba fuera, no me fijaba en la gente, bueno, lo justo, prefería disfrutar, ser independiente y vivir como en una vida paralela, ser príncipe solo para dormir, tampoco era tan mal plan.

Cuando empezamos a llegar al pueblo de Kish, me paré en seco, fijé mi vista atras, no podía ver bien a Bast, ese maldito caballo que no me hacia caso, si me hubiera hecho caso podría ser que ahora estuviera con vida! maldije todo y en especial a ella, aunque no lo dije en voz alta, no estaba en condiciones, encima estabamos cerca de una de las calles del mercado al parecer porque habia mucho jaleo.

-Por cierto, seré idiota pero te he salvado la vida!-dije mirandola con frialdad-de nada!-aparté la mano de la de ella, era una manera de culparla a ella de todo, era más fácil, aunque sabia de buenas a primeras que también era el causante, el orgullo que solía abstenerse, esta vez resurgía, sería como admitir mi derrota o mi parte de derrota, y aun estaba bien

Luego simplemente me metí entre la gente dejandola allí, no iba a irme, tenia demasiada hambre, rebusqué entre la ropa alguna moneda, pero todo estaba en las bolsas de la silla del caballo, debia controlar el caabreo que llevaba encima, pese a que pareció temblar un poco el suelo de nuevo, fué muy muy leve, casi inaudible.

Caminé por allí buscando comida o descanso, cualquier cosa de las dos me serviría, vi una taberna y me adentré a ella, aunque antes me puse la capucha, no era el único en aquel lúgubre y austero lugar, no había mucho donde ver, pero solo quería una habitación, a la mañana siguiente o de madrugada me iría mientras todos dormían, no era la primera vez que hacia eso en una taberna, ya tenía mis métodos de escapada, los habia mejorado con los años. Tambien habia que resaltar que no era el unico con capucha, asi no parecia tan extraño.

-¿Una habitación en el primer piso, porfavor?-dije con amabilidad al tabernero

Éste que al principio me miró esceptico, me dió una llave, pero en vez de cogerla, me quedé mirandola, viendo en el reflejo de ella como se acercaba unos hombres hacia mí, no los conocía de nada, cosa que hizo que me extrañase, miré al tabernero enarcando una ceja.

-Volveré más tarde, guardemela, si no es molestia-dije con esa educación con la que me habian enseñado, pero como raramente hablaba con la gente, raramente la utilizaba, solo para comprar o usar necesidades, lo normal, a mi parecer, una parte de mi tenia curiosidad de saber donde estaba la desconocida, la gran parte a decir verdad, y una pequeña, simplemente deseaba perderla de vista.

Me giré y vi a los hombres, de diferentes tamaños y edades, aunque los músculos en todos era claramente resaltable, me aparté de ellos como quien no quiere la cosa, dudaba que me buscasen, nadie me conocia o eso creía ¿no? y fuí en dirección al exterior de la taberna, apoyandome en la pared de ésta, mirando el cielo que se habia vuelto de color rojizo, el atardecer empezaba a asomar.
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Pyrena
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Jue Feb 03, 2011 7:34 pm

Correr, correr y correr. Por minutos no habían echo más que eso y, si bien hacerlo pendiente abajo volvía todo mucho mas fácil, Pyrena se sentía exhausta. Ya habían dejado atrás el volcán, que rugía amenazante pero al fin y al cabo no había hecho más que eso: rugir, algo de lava por aquí y por allá y a dormir de nuevo. Aquello le hizo pensar en las habilidades del “jovenzuelo” al que le aferraba la mano, probablemente un idiota del reino de Umma. Un idiota que momentáneamente había logrado activar un volcán, además. Aquello también le dio pie para pensar en Kish, su querido reino, que ahora le comenzaba a parecer algo demasiado vulnerable contra otros reinos. Si un ejército de idiotas de Umma consiguiera adentrarse y activar un volcán, Kish… eso jamás pasaría. Para algo tenía Kish tantos guerreros, además, ¿No se creían los más fuertes? Desde luego. Y sin embargo una de sus guerreras estaba tonteando corriendo a la par con el enemigo… Pyrena podía imaginar a su padre revolcándose en su tumba con toda claridad.

Después de tanto correr habían llegado a las afueras de un pequeño poblado de Kish, un lugar tan normal con su bullicio diario que parecía mentira que hacía unos momentos ambos habían estado corriendo por sus vidas. La guerrera se giró bruscamente al notar que su acompañante se detenía y le correspondió su mirada fría con una cargada de desprecio. Aquel idiota no podía hacer nada bien, no podía luchar sin provocar un desastre, no podría pelear a sus anchas en medio de una ciudad, ¡ni siquiera estaba muerto! Eso era lo que odiaba más de él: que siguiera con vida, con apenas un corte en el rostro. Ella en cambio estaba cansada y necesitaba urgentemente algo que ocultara las marcas vergonzosas de su cuello.

-Tú has tenido toda la culpa. –le reprochó ella, mucho menos dispuesta a aceptar su parte de la culpa. Si no hubiera cegado al pobre animal él habría tenido su medio de escape, ella habría quedado por su cuenta y cada quien habría ido por su lado. Nada de cooperar con nadie, ella podría haber simulado que nada había ocurrido y continuar como si nada con su vida… suponiendo que no se hubiese quedado absorta por acción del volcán.

Sin dejarle mucho tiempo a reaccionar, el Umma se marchó, dejándole su mano algo mas fría. ¿Qué debía hacer? Lo mejor sería dejarle huir y mantener todo en secreto, así no debería admitirle nada a nadie. Pero, así también, dejaría al viajero en paz haciendo lo que quisiese y, ¡Por Samash! Ella no haría nada que lo beneficiase. Sin embargo, primero estaba ella. Su cuello, sí, debía ocuparse de ese detalle.

La mujer se adentró en el pueblo, mezclándose con la multitud pero jamás perdiéndose. Recordaba la dirección que el Umma había tomado y podía adivinar que se encontraría en alguna posada o quizás una taberna, de un humor de perros y seguido por unas cuantas miradas curiosas… aunque tampoco tantas. En lugares como ese era normal encontrarse a alguien con heridas, como ella. Se acercó a un pequeño puesto donde trabajaba una mujer algo anciana e intercambiaron un par de monedas por un pañuelo rojo, en total silencio. La gente de Kish sabía cuando debían callar, en especial las mujeres. Se echó el pañuelo al cuello y se prometió que curaría la herida lo mejor que pudiera cuando regresara a su casa. En ese momento, en cambio, tenía otra idea en mente.

Mientras avanzaba, logró reconocer a dos hombres de aspecto musculoso y familiar. Sin duda eran guerreros y Pyrena les conocía. Aguzar el oído entre tanto bullicio no era nada fácil, pero logró a captar algunas palabras de su conversación, una de ellas “volcán”. Aquellos sujetos habían estado vigilando al igual que ella, y como era de esperar el estado del volcán no les pasó por desapercibido. La mujer arrugó el entrecejo mientras veía que los hombres se dirigían a una taberna y ella decidió rezagarse un poco. ¿Aquél Umma tendría tanta mala suerte como para encontrarse con…?

El Umma salió de la taberna y la Kish estuvo allí para recibirlo con una sonrisa burlona, acercándose a él con una familiaridad totalmente fingida, hasta recostarse contra la pared junto a él, simulando tener una amistad o quizás hasta más, para aparentar ante alguna ocasional mirada curiosa.

-Ellos son Dorochet y Fobbos, querido Umma. Son guerreros y, a juzgar por lo que oí están bastante interesados en el incidente del volcán… ¿Qué harás? Si fuera tú me prepararía para atravesar el desierto y volver a tu reino, ¿No crees? –habló suavemente ella, sin abandonar el tono burlón. No lo había vencido, no aun, pero de alguna manera el hecho de comunicarle aquel ultimátum le hacía sentirse satisfecha. Alzó la mirada al cielo, simulando perderse en los colores rojizos.
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Reivan
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Jue Feb 03, 2011 8:27 pm

Estaba allí apoyado pensando en como conseguiría algo para comer, simplemente eso, algo para comer, no era muy seguidor de comer cosas verdes, es decir, me gustaba, pero prefería la carne o el pescado, llenaban más y en estos momentos necesitaba llenar el estomago, mi mente divagaba entre diversas opciones, pero ninguna terminaba por gustarme, había llamado la atención de alguna manera y no quería seguir haciendolo, no sabia cuando había perdido el control de la situación, no lo sabía, pero no me gustaba en absoluto, usualmente todo salía bien, mis fugas, mis robos, todo, y ahora parecía que se había vuelto del revés.

Miré el cielo suspirando, en nada me iría a dar una vuelta, no iba a volver a Nínive, menos el mismo día, sería como asimilar que no podía y si podía, por el hecho de que no era la primera vez, di unos golpes secos contra la pared mientras miraba el cielo, maldiciendo mi mala suerte, no podía ser que me fuera tan pésimo, cierto que también había cometido errores en el pasado, sobretodo cuando era más pequeño, pero a estas alturas no y menos con los terremotos, entonces noté unos pasos acercarse a donde estaba, más aun, estar como con confianza conmigo, miré a ver de quien se trataba y la miré esceptico, enarcando una ceja.

Oi su voz, pero no le presté mucha atención, a ella poco o nada le importaba, había escuchado como antes de irme me habia echado toda la culpa, cuando ella también era en parte la causante, pero lo de venir aquí a burlarse en mi cara sobrepasaba su límite, tenia la opción de ignorarla, que indirectamente la estaba llevando a cabo o responderla, esa era la mejor opción.

-No voy a regresar-dije tajante sin mirarla, contemplando las casas que estaban justo enfrente nuestra, en mal estado, puede que con suerte no viviese nadie, sonreí al pensarlo, era mejor opción que la de la taberna, aunque infringir las normas no escritas tambien me tentaba- ¿quien estaría tan loco de ir por el desierto de noche sin conocerlo?-dije con la vista fija, ahora en una de las chicas que habia pasado por enfrente de nosotros, mis ojos siguieron el recorrido de la joven que debía tener una edad bastante similar a la mía y luego me giré hacia donde estaba al parecer mi compañera de tarde.

Su tono burlón no hacia mas que darme a entender que ella era tan niñata como a mi solían llamarme, pero lo de ella era peor, porque creía que no lo era, aunque yo tampoco lo creía, era un lío, la cosa es que no iba a seguir con su burla, es más, no tenia porque aguantarla, no temía demasiado a esos dos gorilas, simplemente ellos no conocían que era de Nínive o de Umma, ellos no sabían nada de mí anoser que la "querida" chica de Kish lo contase, que si así lo hacía podía despedirse y me daba igual si estaba en su reino, el mio o el de un conejo cojo.

-¿Desde cuando os preocupan los extranjeros, dama de la burla?-dije sonriendo burlón, aunque no lo admitiese, estaba preocupandose por mí, cosa que a la par me gustaba, a la otra par me sorprendía, aunque en grandes zancadas y en mayor plano, estaba una mezcla de odio apaciguada con extraña hostilidad, siendo esta mayor al odio, que al fin y al cabo no era nada, en realidad "odio" no significaba nada para mí, tampoco se ganaba tan gran titulo, era una desconocida.

-¿No teneis amigos que veniis a buscarme?-sonreí, admito que eso lo dije con toda la maldad y cierta picardía, me separé de la pared y me puse frente a la guerrera, mirandola como cuando la empareté frente al arbol, minutos antes, pero esta vez sin espada ni nada, simplemente un cara a cara sin armas, me perdí por momentos en sus ojos, pero aquello fué un lapsus, mi mano acarició su mejilla, pero no con ternura ni nada, sino simplemente como ultimatum, una especie de beso de Judas, sin beso y sin Judas, pero yo tambien sabia amenazar a mi manera.

-¿A que se debe el pañuelo? aaaa ya, un "niño" os causó eso-dije burlón e ironico, de manera acida, luego simplemente separé mi mano de su suave mejilla y me apoyé allí, sobre la pared de nuevo, aunque no auguraba buenos comentarios y suponia que tampoco buenas acciones por mi "compañera" de Kish, aun asi me mantenia con una tranquilidad que hasta se me hacia cada vez más extraña.



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Pyrena
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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Jue Feb 03, 2011 9:23 pm

¿Quién estaría tan loco? Pyrena ya tenía una persona en mente, pero de todas formas no dijo nada. En su lugar se limitó a guardar silencio, en un principio meditando sobre una manera de lograr que el joven se largara de Kish y finalmente acabando por contemplar a la muchacha que había pasado frente a ellos y que había atraído la mirada del supuesto Umma. Inconcientemente frunció el entrecejo al observarlo, pero a la vez pensó que si dejándolo perseguir a una mujer como si de perros en celo se tratase lograba hacer que desapareciera… era una buena idea. No su favorita, desde luego, pero de todas formas le sería de utilidad.

Bruja, Dama de la Burla… aquél día se había ganado gran cantidad de apodos. Ella negó con la cabeza tranquilamente, contemplando las viejas casonas que tenía en frente, de repente actuando como si él no existiera. No le preocupaban los extranjeros, y mucho menos él, y si lo hacían solo en la medida en que una plaga de insectos podía preocupar a un granjero por el bien de su huerta. Eso era todo; creía.

Lo segundo sí fue un golpe bajo, aunque Pyrena no estaba dispuesta a dejar que ningún cambio en su rostro ni nada le advirtiese a él de eso, no iba a darle esa satisfacción. En respuesta se limitó a cruzar sus brazos sobre su pecho, aun sin decir nada y le envió una mirada desafiante mirándole a los ojos. De pronto la situación se había tornado demasiado similar a la escena del árbol y la espada, donde ella –acorralada, débil, idiota- había recibido el corte.

Pyrena se llevó la mano instintivamente al cuello, rozando la suave tela del pañuelo. No le gustaba recordar aquello, lo odiaba y la llenaba de vergüenza. Ella no había sido mejor que él con armas y probablemente si se trataba de poderes tampoco le superaría. En ese momento, cara a cara, sin armas ni poderes también se sintió inferior, desviando la mirada y rápidamente volviendo a clavarla en su “enemigo”, que había colocado su mano en su mejilla, para provocarle imaginó ella. De pronto sintió como su rostro hervía, mitad de vergüenza y mitad de sorpresa. El comentario del pañuelo fue el colmo, haciendo que su rostro también hirviera a causa de la indignación.

-No vengo a buscaros, extranjero idiota. Lo único que quiero es que os vayáis de este reino inmediatamente, y me da igual que tenga que morirse en el desierto. –le espetó, con su ira en aumento. Allí, en Kish, lo único que podría hacer era meter la pata y manchar su nombre en el peor de los casos, y en el mejor morir por tener una pelea con unos guerreros borrachos. Que se quedara, aunque fuera una noche, no acarrearía nada bueno desde luego. Sólo esperaba que tanta insistencia en convencerlo de marcharse no acabaran por jugarle en su contra, pero no le quedaba otra opción más que insistir; a esas horas sus poderes más bien brillaban por su ausencia, gracias a la falta de luz solar y al cansancio.

Y, niño, limitaos a llamarme Pyrena, no bruja o como cualquier otro personaje de vuestros cuentos. –acabó por decir con sorna y se plantó frente a él, como para subrayar que no esperaba otra cosa más a que accediera a desaparecer. Lamentablemente, negociar no era lo suyo.



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MensajeTema: Re: Rohkea Sydän ( Pyrena)   Vie Feb 04, 2011 2:45 am

Sus palabras resonaban en mi mente, no le importaba que muriese, aunque viniendo de ella tampoco debería importarme demasiado, era la que habia dejado ciego a mi caballo e indirectamente me lo habia matado, pese a ello simplemente me quedé observando las casas ¿reacción? ninguna, aunque sí una especie de tentativa a mirarla, su rostro como que me habia cautivado, pero eso era a causa del hambre, de la pelea y del cansancio, junto con la perdida, debia estar desvariando seguro.

-Me iré, pero no del reino y no porque vos lo digais...me voy, pero para no escucharos
-dije separandome y mirandola de frente, hubiera querido provocarla más, pero me sentía bastante debil, la maldita hambre, me dirigí en dirección a la multitud, ni una misera despedida, esperaba no verla "esperais verla, que es diferente" decia mi mente, como contradiciendome para variar, eso no era cierto, no esperaba verla, esperaba ir a Umma y seguir con el viaje, pero antes iría al Oasis, allí descansaría antes de ir al otro reino a la mañana siguiente.

Esta vez no me puse la capucha ni miré atras, pasaba entre los desconocidos, aunque antes robé un par de manjares del mercado, tenia habilidad para el arte del hurto, cogi un par de manzanas metiendo la mano entre la gente que deseaba comprar y me fuí, nadie se enteró, la gente estaba absorta en mi obra maestra llamada : el volcán rugiendo, sonreí mirandolo aunque ya parecia mas calmado, aunque los graves sonidos resonaban por todo el reino, como si éste hablase con su reino, pero sin decir nada, a decir verdad esos rugidos me gustaban.

Anduve por el poblado durante rato tiempo, hasta que salí de éste, esta vez si, mirando hacia atras, pensé por una milesima de segundo en "Pyrena", pero no sabia cierto si para mal o para bien, simplemente me acordé de ella como un vago recuerdo del pasado, que eso es lo que sería, una imagen borrosa en mi mente, al final la gente terminaba siendo eso, bajé la mirada y me dirigi hacia el Oasis.

Despues de andar por la suave arena durante mucho tiempo, tiempo en el cual la noche habia caido, llegué allí y uno de los encargados me dió alojamiento en una de las tiendas, pasé la noche allí pensando en lo ocurrido, aunque antes comi una de las manzanas y finalmente me dormí, un gran y divertido dia que seguro recordaría.
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Rohkea Sydän ( Pyrena)
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